viernes, 1 de junio de 2012

Laguna Neveria (Una y otra vez)


Se dice que cada uno tiene su bestia negra, algún reto u objetivo que nos cuesta lograr aunque hayamos obtenido otros más difíciles. Mi bestia negra tiene un nombre “Laguna Neveria”.

El año pasado realice dos intentos por llegar a la Laguna, uno por la ruta larga, otro por la corta. El primero fue por la larga, lo tuvimos que abandonar debido a que al intentar subir por las quebradas Gratom y Uscupampa en época de lluvias, ambas venían cargadas y nos retraso el ascenso. El segundo fue por la corta, terminamos por encima de la laguna en lo que denominamos el mirador de Neveria, llegamos demasiado tarde como para intentar bajar hacia la misma y nos regresamos.

Este año decidí intentar ascenderla nuevamente y hace unos meses llegue a la Laguna por la ruta corta. Sin embargo, aun me quedaban las ganas de hacer la ruta larga, este fin de semana en conjunto con gente del club decidí hacer esa ruta y armamos la expedición en carácter de exploratoria y como parte de un nuevo proyecto.

Desafortunadamente las cosas no empezaron del todo bien, uno a uno de todos los que iban a ir a abandonaron la salida. Al final, en San Mateo nos encontramos únicamente Chacaltana y yo, por un momento pensamos en dejar la exploratoria para otra ocasión e irnos a entrenar a Putca, ruta que ambos conocíamos, con menor desnivel, pero que nos llevaba a mayor altura que Neveria inclusive. Luego de descansar en Las Americas, descartamos dejar atrás lo planeado y nos enrumbamos a la quebrada Gratom. Salimos algo tarde, pero una vez que cruzamos la reja de acceso al camino, empezamos a subir. El avance se torno algo lento pues no lograba ubicarme del todo por momentos y Jose, que no salía desde que subimos el Vallunaraju, tenía que coger ritmo nuevamente.

Un perrito se nos unió en la trepada, le puse de nombre Gratom, era bastante afectuoso y parecía conocer el camino de subida, así que subimos jugando un rato con él. Al llegar al final de la quebrada, nos encontramos con una señora que nos confirmo que estábamos en la ruta y doblamos hacia la quebrada Uscupampa a seguir trepando, Gratom se quedo con la señora y me despedí de él. Ya en esta parte de la ruta había un camino más definido y seguimos subiendo más tranquilos. Nos encontramos con un poblador, que me dijo: esta es la ruta, sigue el camino siempre, de aquí vas a llegar a la unión de dos ríos, toma la quebrada nomas, todo a la derecha, al final de la quebrada, ahí está la laguna. Luego de conversar un rato, le dimos las gracias y nos dejo atrás.

Luego de un rato, ahí estaba la bifurcación. Sin embargo, el camino se iba hacia la izquierda que era por donde parecía seguir la quebrada principal, a la derecha no solo no había camino sino que la quebrada hacia una curva cerrada hacia la derecha que parecía hacernos regresar hacia san mateo, Decidimos separarnos con Jose y buscar la ruta, subí por la derecha, sin embargo, todo el camino estaba flanqueado por ganado y no había atisbos de algún acceso. Por la izquierda el camino continuaba y me pareció ver una parte conocida de la vez anterior en que había venido, sería posible que hubiera escuchado mal, al fondo veía una cuesta de color tierra, que recordaba como el tramo final que debía subirse bastoneando, había que tomar una decisión así que fuimos hacia la izquierda.

La ruta en este tramo se torno bastante dura, subimos cuesta tras cuesta, siguiendo la quebrada, hasta llegar a una pequeña explanada donde se encontraban pastando un grupo de vacas. Usualmente el ganado es manso, sin embargo el toro que parecía ser el líder nos agacho la cabeza e inmediatamente 5 toros se pusieron delante de la manada como si fueran una formación de mustangs protegiendo a un escuadrón de B-17’s, atrás las vacas se juntaron con los becerros y algunos toretes, me hubiera gustado tomarle una foto a la manada, pero los toros ya estaban perdiendo la paciencia y decidimos seguir subiendo.

La ruta nos mostraba las que yo estimaba eran sus dos últimas cuestas, una larga y con una pendiente más o menos fuerte y la cuesta color tierra que mencione anteriormente, corta y con una pendiente bastante pronunciada. Si estábamos en la ruta correcta, subiendo el último tramo deberíamos ver la bajada a Neveria, pero para ese entonces, eran las 12:30 del día, cerrar las dos cuestas nos iba tomar bastante tiempo, y aunque regresáramos por Chicla, íbamos a regresar demasiado tarde, por un momento pensé en seguir trepando, sin embargo el cansancio ya nos había restado velocidad. Mire la cuesta nuevamente y debí aceptar que ese día no llegaríamos a la laguna. Dimos la media vuelta con Jose y nos regresamos a San Mateo por donde habíamos subido, una vez más, debí abandonar la ruta a Neveria.

Bajamos de a pocos, pues la ruta camino estaba llena de piedras pequeñas, que convirtieron el camino en una plataforma para un deporte de deslizamiento, no para una ruta de trek, nos resbalamos un par de veces y de no haber sido por los bastones hubieran sido muchos más. El clima además se portó además de manera inestable, primero un viento helado nos obligo a sacar las casacas, luego el viento se fue tan rápido como apareció y los rayos del sol se decidieron a acompañarnos hasta obligarnos a sacarnos las casacas nuevamente, sea como fuere empezamos a descender, poco a poco, las vacas ya no estaban donde las habíamos encontrado solo dos o tres de ellas quedaban y un becerro dormía al lado de ellas, fuimos avanzando siempre con cuidado, tratando de ubicar el camino por donde habíamos subido. Al llegar a la bifurcación nos sentimos más tranquilos y seguimos el camino. Más abajo encontramos al señor que nos había dicho por donde subir y le contamos que no habíamos llegado a la laguna.

Es que no es por donde ustedes han ido, les dije todo a la derecha – Nos dijo el señor mientras bajaba con nosotros.

Pero no había por donde seguir, no había camino y la quebrada se cerraba– le respondí.

Al entrar a la quebrada debían subir la loma – me indico, doblando la mano hacia la izquierda – por ahí te vas a la laguna, cerca nomas esta. Por donde ustedes han ido se va a Caronpoma, hay lagunas pero al fondo, a más de un día de camino.

Por ahí no se va a la laguna de ningún modo? – pregunte tratando de armar un rompecabezas mental de todo lo que habíamos recorrido.

Si se llega, pero lejasos es, tienes que dar bastante vuelta, mucho han caminado – me dijo finalmente.

En cierta forma me alivió el no haber insistido en subir la cuesta a la que nos estábamos dirigiendo, anímicamente nos hubiera chocado hacer todo el esfuerzo por subirla y no encontrar nada, y el agotamiento generado por el esfuerzo nos hubiera hecho más difícil el retorno.

Casi al llegar a la Gratom, el señor nos dejo atrás, mientras Jose y yo bajamos ya más tranquilamente, pues a pesar de todo habíamos podido bajar a un ritmo constante y aun era temprano. 

Recordé una frase que había leído a media semana, según la internerd es de Benjamin Franklin, “No he fracasado. He encontrado 10,000 soluciones que no funcionan”  me di cuenta que tenía razón, si bien es cierto no había logrado la ruta, al menos ya sé por donde no hay que ir. Al fin y al cabo la montaña es como la vida, ambas son una suma de aciertos y errores, de éxitos y fracasos, en el que los logros te llenan de satisfacción y las fallas te sirven de hoja de ruta para analizar que es aquello en lo que debes mejorar. Ademas, la subida había sido un buen entrenamiento.

Pronto he de regresar a finalizar este trayecto, me prepararé mejor e intentare nuevamente llegar a la laguna, no porque tenga que vencer esta ruta sino porque tal como debo hacerlo día a día, debo superarme a mí mismo para lograr ser mejor en la montaña y en la vida misma…

Soundtrack para hoy: una canción que solía acompañarme durante mis recorridos por Cajamarca.

Hoja verde de la coca, humo blanco del cigarro, 
Adivinenme la suerte, compañeros de la vida...



miércoles, 25 de abril de 2012

Y si te digo?


Y si te digo que tengo ganas de llamarte para decirte que me gustaria verte?


Y si te digo que la paso bien contigo y que me gusta cuando estamos juntos?


Y si te digo que me gustas y no se como decirtelo?


Y si te digo tantas cosas que me pasan por la cabeza????


Que me dirias tu?



Sácame de esta duda mi amor, si sigo así me voy a arrebatar,
Avísame de una vez por favor, si tus ojitos me quieren mirar...





martes, 17 de abril de 2012

Cumbre!!! Cumbre!!! Cumbre!!!


“El alpinista es quién conduce su cuerpo allá dónde un día sus ojos lo soñaron” - Gaston Rébuffat


La mañana del viernes 06 de abril del 2012, parado en la cima del Vallunaraju, a 5686 m.s.n.m. por fin pude entender a plenitud esta frase, y es que siempre sentí que el Apu Vallunaraju era mi montaña, la primera que subiría, con la que cumpliría mi sueño.


Sin embargo, esa mañana al alcanzar al fin mi tan ansiada cumbre y admirando la cordillera blanca a mi alrededor, me di cuenta que todo este tiempo había estado equivocado, no había cumplido mi sueño, tan solo lo había empezado...


Cumbre!!! Cumbre!!! Cumbre!!!

viernes, 30 de marzo de 2012

Una trepada al San Andres


El fin de semana un grupo de Camycanes fuimos a subir el pico del San Andrés, una ruta que había hecho el año pasado, pero que intenté nuevamente hace unas semanas y no pude lograr. Y si bien es cierto, el mal clima fue el que nos hizo bajar cuando apenas llegamos al glaciar, ese día me regresé con el mal sabor en la boca de no haber podido avanzar al ritmo que supuestamente avanzaba antes, además de que me frikee subiendo en la morrena. Esto ha sido una constante desde el año pasado, luego que me lesionara, dejara de entrenar y salir, gané peso, perdí velocidad, resistencia y muchas otras cosas más.

A pesar que desde enero he venido haciendo algunas rutas, y creo que las he logrado casi todas, no he logrado sentirme bien conmigo mismo en todo este tiempo. No sé porque pero no lograba gozar la montaña de la misma forma en que lo hacia el año pasado, salvo en algunos chispazos momentáneos.

El domingo parecía un día más de esos, mientras subíamos a Ticlio por un breve momento en el auto tuve problemas para respirar, algo que no me había pasado nunca antes. Cuando empezamos a caminar, subí de forma lenta y pensé que no lo lograría nuevamente, el único consuelo que me quedó fue que los cursos con el sensei han dado algunos resultados y podía trepar mejor por las rocas.

Al llegar al glaciar, mire lo que aun faltaba y no sabía si lo haría. Comí algo de cancha con queso (gracias Yessi, gracias zorro) con un poco de agua y empecé a trepar con el grupo. Para malear aun más las cosas, no había llevado crampones así que fácil si alguna cuesta se ponía jodida por la nieve me iba a quedar abajo. 

Empecé a caminar y no sé lo que me paso, pero me sentí más tranquilo, al llegar a la primera cuesta cogí mis bastones y me lance a treparla, no me resulto fácil, y como la subí algo rápido, al llegar a la explanada mi respiración estaba agitada. Mire hacia atrás, había hecho la cuesta, tenia que hacer el resto de la ruta, tenía que llegar hasta el final.

Al continuar la caminata, recordé algo que me había pasado hace algunos meses.  Me encontré con un amigo de la universidad al que no veía hace mucho tiempo y luego de conversar un rato, me dijo: “He visto tus fotos en el face… te saliste con la tuya, estás haciendo lo que te gusta”. “Sí” -  le respondí algo turbado – “lo estoy haciendo”. Al recordar en medio de la nieve esa escena, me di cuenta que mi amigo tenía razón, esto es lo que realmente me gusta, no soy el mejor trekkeando o escalando roca o subiendo una montaña, pero esto es lo que siempre he querido y quiero hacer.

Al llegar al último tramo de la ruta hacia la cumbre, enfrente de nosotros había una pared, alistamos el equipo pensando en que si no encontrábamos una ruta, tendríamos que escalar. Afortunadamente Angie y Paola al llegar nos indicaron que había una arista por la que se podía subir trepando, me dije de todo al darme cuenta que era la arista por la que había subido hacia un año antes y no la había reconocido. A pesar de eso, mientras subía detrás de Jean Marc y Carlos Alexander, me sentí otra vez, realmente en la montaña. Mientras me acercaba cada vez más a la cumbre, el horizonte y la mezcla de colores de la nieve y las rocas de las montañas de Ticlio conformaban un cuadro que aun recuerdo hoy día y hacen sentirme bien conmigo mismo nuevamente.

No sé si algún día me ganaré el derecho de llamarme a mí mismo “montañista”, de ser uno más de aquellos conquistadores de lo inútil que cada cierto tiempo suben tras una ruta, una vía o una cumbre para, según aquellos que no los comprenden, recibir únicamente frio, maltrato, cansancio y sufrimiento. Pero lo que sí se, es que mientras la vida me lo permita, subiré a la montaña, a aprender de ella, a desafiarme, putearme y superarme a mí mismo. A decirme si puedo, cuando ya el cuerpo me diga que no da más, a decidir dar un paso más hacia la ruta cuando simplemente te dan ganas de dar la media vuelta y regresar a casa, a enfrentar mis miedos cuando las cosas se pongan complicadas, a aprender a mantener la calma aun en los momentos más difíciles.

Debido a esto, cuando trepé finalmente la cumbre, no pude resistirme a gritarlo desde el fondo de mi ser: Cumbre!!! Cumbre!!! Cumbre!!! No como un desafío a la montaña, sino para decirle que estaba ahí nuevamente y me sentía feliz de haberlo hecho.

Finalmente solo me resta darles las gracias a todos aquellos hermanos montañistas con los que he compartido todas estas vivencias y experiencias, especialmente a los camywachiturros por tenerme tanta paciencia en la roca, un abrazo a todos ustedes. Nos vemos en la ruta.


No es un soundtrack pero este video me parece apropiado para el post

miércoles, 21 de marzo de 2012

Quisiera


A veces quisiera dejar de mirarte, sin embargo tu mirada se encuentra clavada frente a mis ojos.
A veces quisiera ya no recordarte, sin embargo tu voz se ha impregnado en mi memoria.
A veces quisiera dejar de pensar en ti, sin embargo incluso cuando las cosas se ponen dificiles me parece escuchar tu risa.
A veces quisiera ya no buscarte, sin embargo mis pasos siempre terminan a tu lado.
A veces quisiera dejar que todo esto muera antes que nazca, sin embargo tu presencia lo llena de vida.
A veces quisiera ya no querer tanto, pero como dice la cancion, la locura siempre le gana a la razon...


Quisiera que me hablaras cuando callas, o al menos ser el nudo en tu garganta...
Quisiera, y tantas cosas más quisiera...
Y contar contigo,
y doblar las calles,
y sembrar guayabas,
y soñar con mil detalles...


jueves, 8 de marzo de 2012

Mujer

Fatal cazadora que te cuelas frente a nosotros en los momentos mas inesperados,
Sin siquiera darnos cuenta, aletargas nuestros sentidos uno a uno,
Y mientras tu mirada nubla nuestros ojos, tu perfume abruma nuestro olfato,
mientras tu voz embriaga nuestra cabeza, tu calor envuelve nuestros cuerpos frios,

Con las defensas ya caídas, nos convertimos en rivales vencidos,
Que estancados en medio de la confusión y sedados por el embeleso,
Nos dejamos intoxicar plenamente de tu dulce veneno,
Ese que una vez emponzoñados, estamos dispuestos a probar una y otra vez de tus dulces labios.

Hoy no quise poner soundtrack, pero quiero dejar este pequeño poema del gran Gustavo Adolfo Becquer.

RIMA XXI
—¿Qué es poesía?, dices, mientras clavas 
en mi pupila tu pupila azul, 
¡Qué es poesía! ¿Y tú me lo preguntas? 
Poesía... eres tú.

miércoles, 29 de febrero de 2012

Te quiero


Te quiero carajo - Le dijo ella, mientras lo miraba a los ojos fijamente.


Entonces ¿Porque te vas? - Pregunto el cogiéndole la mano.


Porque hay ocasiones en que el amor no es suficiente - Le dijo finalmente ella, mientras se iba para nunca más volver



Necesito verte, donde quiera que estés
Te quiero, te quiero, Te Quiero,
Y no hago otra cosa que pensar en ti,
Solo vivo y respiro para ti...


miércoles, 8 de febrero de 2012

Macho que se respeta

Creo que todos hemos leído alguna vez las historias de “el macho que se respeta”. Suelo leer en Facebook o Twitter a varios amigos que se divierten citando las dichosas frases en los comentarios o en los retweets, recordándoles a sus brothers que están dentro del perfil de “macho” y jodiendo a los que no encajan porque de hecho si eres un hombre que cría un gato, de seguro te la comes entera y doblada…

Nunca me ha preocupado mucho encajar en los parámetros del macho que se respeta, ya que más allá del vacilón, me parece que varias de estas historias exageran los estereotipos del verdadero macho. Lo acepto, no soy Chuck Norris o Rambo; uso bloqueador solar cuando salgo al campo por que al fin y al cabo no quiero rostizarme peor que pollo a la grasa; me gusta cocinar y aunque no lo hago muy seguido, lo disfruto; no me afeito con machete; ni me limpio los fluidos nasales con la manga, entre otras cosas.

Eso sí, hay parámetros mínimos de macho. Jamás me he negado a ir de campamento o a salir a la montaña porque de seguro no habrá un baño cercano, eso nunca será algo que me quite el sueño. Cuando salgo a tomar con mis patas, mis brothers, mis yuntas de toda la vida, “los del barrio”, no propongo ir a tomar vino y comer piqueos. Está bien que los tiempos ahora sean otros, pero en salida de machos se toma chela a temperatura rompe pulmones así sea en invierno. Caso contrario, cada uno con trago corto en mano - monócromo o bicolor, nada de colores múltiples adornándolo, menos aun espumita, sombrillita o cañita que pueda representar algún deseo fálico oculto. Si alguna vez has tomado algo así, preocúpate bro.

Finalmente y más allá de los parámetros mínimos de macho, nunca me preocupe por cumplir con las famosas frases de “el macho que se respeta”. Sin embargo, el día que luego de agarrar una granadilla y dudé en darle tramite porque no encontré una cucharita con que comérmela, debo reconocer que si me preocupe un poco…

Y para sountrack de este post una cancion que habla de todo lo que un macho de pelo en pecho quiere ser, jeje

Every man wants to be a macho macho man, to have the kind of body, always in demand...
macho, macho man, I've got to be, a macho man...

viernes, 30 de diciembre de 2011

Tropezandose con la misma piedra...

Capítulo I

Diego bajo del taxi a encontrarse con Sergio y otros antiguos compañeros de la universidad. Desde que se graduaron y conforme fueron tomando trabajos cada vez más lejanos se alejaron poco a poco. Sin embargo, el matrimonio de Sergio era una buena oportunidad para reunirse, esa noche iban a hacerle su despedida y nada mejor que calentar motores en el bar del chino, un viejo bar en el que habían llevado a cabo sus noches de juerga universitaria y que a pesar del tiempo subsistía como un point para tomarse unos tragos.

Chino una jonca bien heladita, que hoy venimos con sed - pidió Sergio mientras juntaban un par de mesas – Y tráete un vaso para cada uno – agrego - Muchachos, la noche es virgen y hoy día nadie duerme – exclamo Sergio. Él siempre organizaba las juergas en los tiempos de la universidad y esa noche prometía ser una de aquellas.

Las botellas fueron pasando poco a poco y la caja de cervezas voló tan rápido como llego - Diego a pesar de estar a gusto por encontrarse nuevamente con su gente, no podía dejar de pensar en Valeria.

No puedo salir, lo siento, pero estoy cansada - le había dicho Valeria hacia unas horas. Diego había estado fuera dos semanas y sin embargo ella ni se inmuto cuando fue a verla a su departamento. Todo se estaba enfriado de a pocos desde que Diego había empezado a trabajar fuera de la ciudad y conforme pasaba el tiempo la distancia entre los dos se iba haciendo más grande.

Diego trato de disimular su enojo y se largó lo más rápido posible del departamento de Valeria, cuando ella lo llamó al rato para decirle que quería salir de todos modos, simplemente le respondió que ya había quedado en salir con unos amigos, al fin y al cabo lo que menos necesitaba en una despedida era a su flaca llamándolo a cada rato.

Sin embargo, conforme las horas y las cervezas pasaron, solo podía pensar más en ella, se daba cuenta que ya no había nada entre los dos, ya hacía tiempo que solo se repetían las frases de siempre, si es que no estaban peleando. No recordaba haber hablado de algo específico con ella en los últimos días, ni de sus cosas ni de sus proyectos, ya no había nada entre los dos.

Listo muchachos, vámonos, llego la hora de ir a divertirnos de verdad - dijo Sergio levantándose de su silla. Eran casi la 1 y la gente salía de a pocos del local con la intención de seguirla en otros lugares.

No creo que vaya, estoy huasca bro, ya me quito - respondió Diego levantándose pesadamente.

Vamos a comer algo, tanto andar con tu hembrita te ha cagado – le dijo Sergio mientras lo jalaba del hombro.

No es eso, el viaje te chaquetea - Diego sentía pesadez en la cabeza.

Vamos a comer muchachos – caminaron en grupo hacia la tía que vendía sándwiches cerca a la bodega del chino.

Mientras avanzaban, algunos desaparecieron sin decir nada, ya las cosas no eran como antes, cuando se amanecían en grupo por esas mismas calles.

¿Qué te pasa que estas ahuevado? - le pregunto Sergio mientras pedían los sándwiches.

Nada, ya te dije, estoy cansado – respondió Diego en medio de su borrachera.

No te vas a largar, es mi despedida, aun tenemos que ir a otros lugares donde puedes divertirte y ahogar las penas - Sergio le lanzo una mirada picara y una sonrisa cómplice.

No, me voy a mi casa, ya en tu matrimonio la seguimos, deja algo para la noche de bodas – respondió Diego despidiéndose finalmente.

Siempre tengo de sobra – le respondió Sergio ufanándose.

Cabrón, ya nos vemos el próximo fin de semana - dijo sonriéndose Diego.

Como quieras, huevón no me falles, el matri va a estar bueno, a mi suegro uno de sus socios le ha prestado una jato de campo y voy a poner movilidad, si te quieres quedar a dormir cerca, hay un hotelito campestre para que te quedes con la cachetona, yo te paso el dato en la semana.

Bacan, chau mela, ya me voy - Diego tomo el taxi, pero no fue a su casa, fue al departamento de Valeria.

Abrió la reja del edificio y entro al depa de Vale, todo estaba apagado, prendió la luz de la sala, pero ella no estaba. La llamo a su cel pero nunca le contesto (algo que ya era una constante) probablemente había salido con sus amigas, al final ya que importaba, decidió esperarla, sentado en el mueble de la sala.

Mi amor ¿Que ha pasado, porque estás ahí en el mueble? - la voz de Valeria lo hizo despertar, estaba parada frente a él en medio de la sala - ¿Por qué no te has acostado? Estas borracho ¿Verdad? Ven para que duermas.

Vale se acerco a Diego, sin embargo el se paro inmediatamente, sin poder decir nada, con la saliva atorada en la garganta y con una mirada vacía.

Ven - le dijo Valeria extendiéndole la mano. El siguió mirándola, quería decirle todo lo que tenía en su cabeza. Decirle que deseaba terminar con ella, decirle que a pesar de que aún le explotaba el pecho cuando estaba a su lado, había llegado el momento de decir adiós, decirle que a pesar de que no había nada que le importara más que ella, sentía que sus caminos se habían separado.

Pero solo siguió en silencio, se congelo frente a ella mientras luchaba consigo mismo para poder escupirlo todo por un lado y simplemente quedarse callado, por el otro.

Te quiero – le dijo finalmente, y las palabras salieron desgarrándole la garganta y dejándole un ardor en el estomago – te quiero – repitió con la voz agitada mientras seguía luchando consigo mismo.

Yo también – susurro Vale, cogiéndole la cabeza - ¿Dónde has estado? Estas mal - acerco su rostro al suyo y le dio un beso.

Diego se rindió extenuado de su lucha interna y le devolvió el beso, el sabor de sus labios termino de embriagarlo y simplemente se dejo llevar.

Ninguno de los dos tuvo el valor de terminar cuando debieron hacerlo, cuando llego el día en que resbalo la gota que colmó el vaso, se separaron lastimándose mutuamente y heridos para siempre.


Capítulo II

Diego veía el sol caer mientras esperaba a Malu hacia más de media hora. Debían haberse encontrado con el resto de su grupo a las 6 de la tarde en casa de Alexandra pero el reloj de Diego marcaba 6:15 y Malu no aparecía.

Diego, prefirió no hacerse líos y esperar, el sol se ocultaba lentamente tiñendo de un anaranjado tenue las nubes del cielo limeño, dándole una sensación de tranquilidad que había olvidado hacia buen tiempo.

Malu salió de su casa casi a las 6:30 – Hola, sorry me he hecho demasiado tarde, pero es que no pude acomodar ninguna de mis cosas anoche – venia con su mochila y un par de bolsas en la mano.

No hay problema, busquemos un taxi, debemos ir a la casa de Ale de una vez, hay que ganar tiempo porque la ruta hasta su casa es larga - respondió Diego mientras tomaba las bolsas de las manos de Malu.

Para variar los taxistas no querían llevarlos – No maestro hasta alla no voy – fue la respuesta que obtuvieron de tres de ellos. Al único que se ofreció a llevarlos no le discutieron el precio a pesar de que abusó de su prisa.

Ale se va a molestar, estamos re-tarde – dijo Malu una vez que treparon al taxi.

Sabíamos que sería complicado por el tráfico a esta hora y del día que tampoco ayuda, toda la gente está saliendo a la juerguita del Sábado chico... al final, ya estamos en el taxi y en camino, tranquila - dijo Diego sonriendo al tiempo que volteaba a mirar las calles llenas del trafico limeño de viernes por la tarde.

Ni siquiera he podido arreglar todas mis cosas, si me quedaba a acomodarlas en mi casa me iba a demorar más, Ale debe estar reventando, ella siempre se molesta cuando nos demoramos y ni siquiera le he respondido el teléfono – Malu lucía preocupada como una niña que no quiere ir a ver a su mama cuando ha hecho algo mal.

A mí no me ha llamado, que raro, ya hablaremos con ella cuando lleguemos a su casa ¿Que es todo eso que tienes en las bolsas? - comento Diego mientras las acomodaba en el asiento del auto - ¿Quieres que pongamos todo en tu mochila?

Pucha no sé si podre arreglar todo esto, ayúdame, si? – le dijo Malu con cara compungida

Está bien, saquemos todo y acomodemos - Diego miro sonriente a Malu mientras lo hacía, un buen tiempo había pasado desde que no tenían un momento así juntos, después de que pelearan por algo soso y sin sentido hacia un par de meses, ella le devolvió la sonrisa mientras arreglaban las cosas.

Creo que ya está todo - dijo Diego mientras cerraba la mochila de Malu - solo había que arreglar un poco, hasta te ha sobrado espacio.

¡Gracias! Pensé que no iba a poder meter todo ¿Aun falta mucho para llegar donde Ale?

Creo que estamos a mitad de camino, el tráfico no ayuda.

¿Cómo estará el clima? Ni siquiera revise bien lo que me he puesto. ¿Crees que este polo este bien? - pregunto Malu mientras le jalaba un poco su polo para mostrárselo a Diego.

Creo que sí, con algo más encima no deberías tener problemas - respondió.

Ni siquiera puedes ver bien, pasa las mochilas al costado y mira el polo.

Está bien, espera - respondió Diego mientras sacaba las mochilas.

Se acerco a Malu y miro el polo mientras sentía su perfume envolverlo - Creo que está bien - dijo, tragando saliva, al levantar la mirada observo a Malu cara a cara, los recuerdos saltaban sin parar, se acercaron el uno al otro sin decir nada, como si no quisieran decir algo que malogre el momento y se dieron un beso tierno y suave.

Un calor reconfortante recorrió el cuerpo de Diego, haciéndole olvidar las dudas que aun tenia, pegaron sus cabezas con las miradas bajas - Te extrañe – fue lo único que le pudo decir y con eso empezaron nuevamente.

A pesar del momento, lo que no está destinado a funcionar, jamás camina hacia adelante, un mes después terminarían definitivamente.


Capítulo III

¡Hola! ¿Como estas? – dijo Diego mientras se abrazaba efusivamente con Isabel.

Hacia un par de años se habían separado prometiendo encontrarse nuevamente. Nunca lo hicieron hasta esa noche en que se vieron en Miraflores.

Un par de días antes, Diego había recibido un mensaje saludándolo por su cumpleaños. A pesar de que el número era desconocido, estaba escrito de una manera bastante afectiva y cercana, no pudo imaginar quién era el remitente, así que llamo al número al poco rato de recibir el mensaje.

Soy Isabel - le respondieron desde el otro lado del teléfono. No pudo creerlo, habían pasado cerca de tres años desde el último día que la había visto.

Luego de una pequeña conversación, quedaron en verse el jueves en Miraflores, caminaron juntos, conversando, bromeando, preguntando por los viejos amigos en común, por los lugares que compartieron juntos y por aquellos que cada uno había recorrido.

He venido a quedarme – le dijo Isabel – en realidad toda mi familia está viniendo, mis dos últimos hermanos van a terminar sus estudios acá y mi hermana y yo ya estamos trabajando por aquí cerca - Señalando en dirección a unos edificios.

Diego la miro sonriente – está bien, me parece bien, ahora que estamos en contacto podemos quedar para salir – aunque sin mucho convencimiento y ni siquiera le pregunto cómo había conseguido su número.

Luego de caminar un rato más por el malecón, Diego acompaño a Isabel al departamento que compartía con su hermana.

Ambos sonreían un poco turbados, como aquella primera vez en que salieron juntos.

Mientras se detenían afuera del edificio, se abrazaron mutuamente - Ya me voy a descansar – dijo Isabel, lanzándole una mirada a Diego que lo sumergió en todo aquel tiempo que pasaron juntos, en los recuerdos, las cosas compartidas, las citas a escondidas para poder estar solos sin que nadie los molestara.

Diego se acerco a ella y la beso suavemente, su aliento le lleno el pecho y cerró los ojos mientras un montón de cosas le daban vueltas en la cabeza – Cuídate, si? le dijo finalmente.

Si - le respondió Isabel – lo haré, tú también hazlo.

Lo haré, ya tengo que irme – dijo Diego mientras se abrazaban una vez más.

Mientras se iba, a pesar de que pensó en voltear a mirarla mientras subía el edificio, no lo hizo, sabía que no debería volver a buscarla nunca más.

Tal vez al fin Diego había aprendido aquello que le dijeron cuando trabajaba en campo – Ingeniero, hoja que cae del árbol, jamás puede volver a pegarse en la rama...





Una oportunidad perdida, en el amor no vuelve mas,
son las lecciones de la vida, que nunca mas te servirán...